Minería y manufactura: Innovar puede ahorrar hasta S/413 mil por millón
Muchas empresas mineras e industriales innovan todos los días sin llamarlo así: ajustan procesos, prueban soluciones frente a un problema técnico y mejoran su operación como parte del trabajo diario. Lo que pocas veces revisan es si ese esfuerzo puede acogerse a un beneficio tributario que la Ley N.° 30309 pone a su alcance. Este artículo explica en qué consiste ese beneficio, cuánto se puede ahorrar y qué preguntas permiten reconocer si su empresa ya está sentada sobre una oportunidad de innovación que aún no ha aprovechado.
La innovación industrial no siempre comienza en un laboratorio. Muchas veces nace cuando una operación minera necesita recuperar más mineral frente a leyes decrecientes, reducir la variabilidad de planta, anticipar fallas en activos críticos o utilizar menos agua y energía. En manufactura, aparece al buscar menos mermas y reprocesos, mayor estabilidad de calidad, nuevos materiales, mayor disponibilidad de equipos o procesos más eficientes.
Para resolver estos desafíos, los equipos de ingeniería, operaciones, calidad y sostenibilidad ensayan, desarrollan prototipos, prueban sensores, automatizan etapas o ejecutan pilotos. Esos esfuerzos consumen horas, insumos, equipos y servicios. Sin embargo, pocas empresas evalúan si parte de esa inversión puede convertirse en ahorro tributario.
Ese punto ciego puede hacer que los proyectos se registren solo como mejoras operativas, sin evaluar su reconocimiento tributario. La evaluación temprana permite ordenar evidencia técnica y financiera antes de que se disperse entre áreas.
Una oportunidad para convertir la innovación en más valor
La Ley N.° 30309 promueve la inversión privada en investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación tecnológica mediante una deducción adicional al Impuesto a la Renta. El beneficio no se obtiene por comprar tecnología ni por denominar “innovador” a un proyecto. La iniciativa debe responder a un desafío técnico, enfrentar la incertidumbre, incorporar experimentación y buscar un producto, proceso o material nuevo o sustancialmente mejorado.
Durante 2026, las empresas con ingresos netos de hasta S/12,650,000 pueden acceder a una deducción de hasta el 240% de sus gastos elegibles. Para aquellas que superan ese nivel, la deducción puede alcanzar el 190%. Los porcentajes aplicables dependen de las condiciones establecidas por la Ley.
¿Cómo se traduce en ahorro?
Supongamos que una empresa incurre en S/1 millón de gastos elegibles. Con una deducción del 190%, reconocería S/900,000 adicionales para calcular su renta imponible. Considerando una tasa de Impuesto a la Renta de 29.5%, el ahorro potencial sería de S/265,500. En el escenario del 240%, la deducción adicional sería de S/1.4 millones y el ahorro potencial alcanzaría S/413,000.
No se trata de una devolución ni de un ingreso directo para la empresa. Es una reducción potencial del impuesto por pagar, sujeta a que exista renta imponible, se respeten los límites legales y los gastos estén vinculados y sustentados.
La oportunidad también puede comprender gastos efectuados antes de obtener la calificación. El artículo 5 permite deducirlos en el ejercicio en que esta se obtiene. Esto abre la posibilidad de revisar iniciativas iniciadas durante 2026.
Tres preguntas para reconocer un proyecto
Antes de descartar una iniciativa, conviene preguntarse: ¿existía incertidumbre sobre cómo alcanzar el resultado?, ¿fue necesario experimentar, ensayar o construir un piloto?, ¿se buscaba una mejora tecnológica nueva o sustancial? Si las tres respuestas son afirmativas, podría existir un proyecto con potencial para ser calificado.
También suele surgir una preocupación: “¿solicitar el beneficio hará que SUNAT revise toda la empresa?”. La Ley asigna a CONCYTEC la calificación y fiscalización técnica del proyecto, cuyos resultados se informan a SUNAT. Esto no significa que la solicitud active automáticamente una revisión integral. La empresa debe llevar cuentas de control, mantener trazabilidad y sustentar sus gastos relacionados al proyecto o proyectos calificados por CONCYTEC.
El verdadero trabajo está en reconocer la innovación existente, delimitarla, estructurar sus objetivos y presupuesto, cerrar brechas técnicas y accionar en valor. En Trayéctor acompañamos ese recorrido, desde la identificación, presentación, seguimiento y trazabilidad del proyecto. Antes de cerrar 2026, vale la pena revisar qué desafíos técnicos ya están resolviendo sus equipos y cuánto valor adicional podría estar dejando pasar la empresa.
Por: Diego Armando Cáceres Begazo – Managing Partner – Trayéctor
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